Cómo aliviar la dermatitis atópica

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Dermatitis atópica

Definición de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica, también conocida como eccema atópico, es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Es intensamente pruriginosa, lo que significa que provoca mucho picor. Afecta principalmente a niños en las superficies flexoras de los codos y las rodillas, el rostro, el cuero cabelludo, las manos, los pies y el torso, aunque también puede manifestarse en adultos y en otras partes del cuerpo, como el cuello, los párpados, detrás de las rodillas y los labios. Es molesta por el picor que provoca, por lo que es importante aliviar la dermatitis atópica para mejorar la calidad de vida.

Epidemiología

Prevalencia global: Es una de las enfermedades de la piel más comunes en todo el mundo, por lo que aliviar la dermatitis atópica es un problema global. Se ha observado un aumento significativo en su prevalencia en las últimas décadas, especialmente en los países industrializados. En general, afecta a personas de todas las edades, pero es más común en niños y tiende a mejorar con la edad en muchos casos.

Edad de inicio: La dermatitis atópica a menudo comienza en la infancia, generalmente antes de los 5 años. La mayoría de los casos se diagnostican antes de los 30 años. Sin embargo, también puede desarrollarse por primera vez en la edad adulta, aunque esto es menos común.

Distribución por género: En la infancia, la dermatitis atópica tiende a ser más común en niños que en niñas. Sin embargo, en la edad adulta, no suele haber una diferencia significativa entre géneros, y tanto hombres como mujeres pueden verse afectados por igual.

Factores geográficos y étnicos: La prevalencia de la dermatitis atópica varía según la ubicación geográfica y la etnia. Se ha observado una mayor prevalencia en países desarrollados, como aquellos en Europa occidental y América del Norte. Además, algunas poblaciones étnicas pueden tener una mayor predisposición genética a la enfermedad.

Factores de riesgo: Los factores de riesgo conocidos para desarrollar dermatitis atópica incluyen antecedentes familiares de la enfermedad, historia de otras enfermedades alérgicas (como asma o rinitis alérgica) y factores ambientales como la exposición a alérgenos y la contaminación del aire.

Comorbilidades: Las personas que necesitan aliviar su dermatitis atópica también pueden tener un mayor riesgo de desarrollar otras afecciones, como infecciones cutáneas recurrentes, trastornos del sueño, ansiedad y depresión.

Sintomatología

Los síntomas de la dermatitis atópica son:

Piel seca, enrojecida e inflamada.

-Picor muy intenso.

-Erupción, escamas, ampollas, costras y áreas en carne viva debido al rascado.

-Áreas gruesas o con apariencia de cuero (liquenización), después de rascados o irritación prolongados.

Estos síntomas suelen aparecer en brotes, con períodos de exacerbación y remisión. La exposición a factores ambientales irritantes puede agravarlos, así como la sequedad, los cambios bruscos de temperatura y el estrés.

Causas

Aunque se desconoce la causa exacta de la dermatitis atópica, se cree que resulta de una combinación de factores genéticos, ambientales e inmunológicos. En algunos pacientes se relaciona con celiaquía, y hay una notable mejoría retirando el gluten de la dieta.

-Factores genéticos: las personas con antecedentes familiares o personales de dermatitis atópica, asma, rinitis, conjuntivitis u otras alergias tienen un mayor riesgo de padecerla. Se han identificado mutaciones genéticas que afectan a la función de la barrera cutánea y la respuesta inmunitaria.

-Alteraciones de la barrera cutánea y la respuesta inmunológica: la barrera protege contra los alérgenos e irritantes del entorno. La penetración de estas sustancias desencadena la inflamación y otros síntomas. En personas con dermatitis atópica, el sistema inmunológico reacciona exageradamente ante estímulos irritantes o alérgenos, desencadenando una respuesta inflamatoria excesiva.

-Factores ambientales: varios factores pueden desencadenar o empeorar los síntomas de la dermatitis atópica. Éstos incluyen alérgenos como el polen, ácaros del polvo, pelos de animales y hongos, así como irritantes químicos presentes en productos para la piel, detergentes, jabones, perfumes, desinfectantes, etc. Además, cambios bruscos de temperatura, humedad y estrés emocional también pueden desencadenar brotes de dermatitis atópica.

-Disbiosis cutánea: un desequilibrio en la microbiota cutánea también se asocia con la dermatitis atópica. Algunas teorías la relacionan con causas infecciosas por el aumento de colonias de bacteria S. Aureus en pacientes, cuyas toxinas empeoran el cuadro clínico. Además, se observa menor diversidad bacteriana en la piel de personas con dermatitis atópica. A este respecto, cabe comentar que la prevención o tratamiento de enfermedades alérgicas con probióticos no ofrecen resultados que pongan de acuerdo a los profesionales de la salud.

Es importante tener en cuenta que la dermatitis atópica es una enfermedad compleja y que la interacción de estos factores desencadenantes puede variar en cada individuo.

Cómo aliviar la dermatitis atópica

La dermatitis atópica no es contagiosa y no se puede curar por completo, por lo que el tratamiento está orientado mayormente a controlar los síntomas y a reducir la frecuencia y la severidad de los brotes. Se combinan varias estrategias:

-Educación, formación, información: hacer saber a los afectados y a sus familiares que es una enfermedad compleja y crónica, para tener expectativas realistas.

Hidratación de la piel con cremas o ungüentos emolientes, humectantes e hidratantes, para evitar que se reseque y disminuir la necesidad de utilizar medicamentos. La crema de propóleo, además, ayuda a regenerar la partes lesionadas por el rascado y a reducir la inflamación.

-Evitar los desencadenantes conocidos, como los alérgenos, los irritantes químicos, los cambios bruscos de temperatura o el estrés emocional.

-Usar ropa de algodón suave y evitar los tejidos ásperos o irritantes.

-Mantener las uñas cortas para evitar el rascado excesivo y el consiguiente daño a la piel.

Dieta: en los pacientes en los que la dermatitis atópica se asocia a una enfermedad celiaca o a una sensibilidad al gluten no celíaca, una dieta estricta sin gluten permite el alivio de los síntomas y previene la aparición de nuevos brotes.

-Tratamiento farmacológico: los corticosteroides tópicos han demostrado ser buenos para controlar la inflamación y el picor; éste también se reduce con ayuda de los antihistamínicos orales. En ambos casos, existen algunos que se pueden dispensar sin receta.

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